jueves, 1 de octubre de 2015



La canción comenzó con un estridente mi menor, pasando rápidamente a su relativa mayor (sol mayor) para luego desenvolverse en una melodía muy contradictoria, no podías decir si se trataba de una melodía alegre o de una melancólica, si uno conocía la letra de la canción de la que provenía entendería el porqué de esta dualidad; se trataba de la confesión de una chica que no sabía lo que sentía, en ocasiones se sentía feliz, pero luego muy angustiada, ella sabe porque y cuando lo confiesa mero en el estribillo uno no sabe si lo hace como reproche o como agradecimiento, pero antes de llegar ahí la melodía es igual de deliciosa. Muy juguetona en los primeros compases, muy dubitativa en los subsecuentes, con el piano reemplazando las trompetas se acentuaba lo lastimero del trasfondo, y te hacía añorar más de ese sentimiento, que te hacía sufrir, pero al mismo tiempo te colmaba de dicha; las cadencias se anunciaban, llegaron y se repetían, el coro era inminente, y finalmente llegó; la forma en la que se jugaba con la melodía era para arrancarse los cabellos con las manos, pasaba de mi menor a sol mayor a cada rato ¿qué diablos quería expresar?, ¿era alegría?, ¿era tristeza?, ¡¿cómo diablos te sientes?! ¡DECÍDETE!, ¡ambas emociones quieren filtrarse en mi corazón, ninguno cabe y como resultado experimento una sofocante mezcla de ambos! El fragmento termina con una frase que formula una clase de deseo, y luego vienen varias cadencias que celebran este acto; la canción termina, se toca el terminante acorde resolutivo, pero realmente no se resolvió nada, ninguna emoción predominó y terminas deseando más, no que una triunfe sobre la otra, simplemente saborear más de esa lucha hasta donde tu vida te permita hacerlo.