–¡Dime que ahora tienes clase con Estrada García!
Fausto sacó una vez más su horario del bolsillo trasero.
–… (gruñido), sí.
–¡Woo hoo!, ¡estaremos juntos todo el lunes, viernes y mitad del
jueves!, oh, oh, ¿qué día metiste registro?
–El miércoles.
–¡¿Qué?!, ¡¿Estás loco?!, ¡¿Qué estabas pensando?!, es mucho mejor
empeorar el lunes que arruinar el miércoles, ¿qué te pasa?
–La verdad me daba igual, lancé una moneda para decidir.
–¡Eres un irresponsable!, ¡no puedes tomar decisiones tan importantes
y significativas tan a la ligera!, dime, ¿también escogiste tu carrera con el
mismo método? –éste comentario había logrado frustrar a Fausto–
–Eso se trata claramente de un tipo de decisión completamente distinto.
–¿En qué se diferencia?, dime –dijo Patricia sin notar que Fausto no
se daba cuenta de que sólo estaba jugando–.
–¡Tomar una materia el lunes o el miércoles
tendrá tanto impacto en tu vida como ir a cagar a las dos o a las tres!, la
decisión de tu carrera es el resultado de un largo proceso de
autorreconocimiento y reflexión, es algo que dice quién eres e influirá en tu
persona de formas más allá de … –se estaba dejando llevar–, (gruñido), en fin –Patty
había quedado conmocionada por la actitud que habían tomado hacia ella y dejó
que Fausto se adelantara unos pasos–, ¿tú sí decidiste tu carrera lanzado una
moneda? –preguntó volteándola a ver–.
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